Alcohol, juerga y sexo, adolescentes en antros de Mexicali
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Alcohol, juerga y sexo, adolescentes en antros de Mexicali

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Foto: Archivo
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MEXICALI, Baja California(GH)
Pasaba de las 05:00 horas cuando sonó el teléfono en la habitación 37 del motel. “¿José?”, preguntó una voz femenina en la línea. “¿Sí?”, respondió él. “¿Está contigo Ana? La está buscando su mamá”, replicó la mujer y luego colgó.

Minutos después, policías municipales tocaron la puerta de la habitación. Junto con los agentes llegó la mamá de Ana, quien la había estado buscando desde la medianoche del 23 de junio del año pasado y fue quien le pidió a los policías que le ayudaran a buscar a su hija en los moteles de la ciudad. Ana tiene 16 años de edad y José tiene 20.

Fueron novios hasta enero del año pasado y estos no son los nombres reales del caso, pues se han cambiado para proteger su identidad.

El resultado de este encuentro fue que a José lo detuvieron acusado de violación y la joven ratificó la denuncia. Ambos habían estado bebiendo cerveza en antros de la ciudad y en sus certificados médicos de valoración, él resulta con estado de ebriedad y ella sólo con aliento alcohólico, con algunas lesiones en el brazo.

Los detalles del caso bajo el NUC 0202-2018-27092 y Causa Penal 3078/2018, revisados por LA CRÓNICA, revelan, además del supuesto delito, una situación común en la vida nocturna de Mexicali: el ingreso de menores de edad en antros y bares de la ciudad.

Además de estar sujeto a sanciones administrativas por parte del Ayuntamiento, también se incurre en un delito contra quien corresponda, por corrupción de menores.

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EL VITRAL DE LA NOCHE

Ana se encontraba el 23 de junio con su mamá en un domicilio del fraccionamiento Valle Dorado, en un convivio familiar. Ahí le pidió permiso para “ir a dar una vuelta a la Justo Sierra” junto con unas amigas.

La madre de Ana aceptó, pero le pidió que regresara a la medianoche a casa. Según su declaración ministerial, estuvo tratando de localizarla desde esa hora pero ella no respondió. También en su declaración, Ana dijo que tenía poca carga en el celular y no quiso responder.

En las declaraciones de sus amigas, una de ellas también de 16 años y otra de 19, señalan que acudieron al bar El Relajo, ubicado en la calzada Aviación o Cuauhtémoc, donde estuvieron bebiendo.

Luego fueron al bar Praga, ubicado en el bulevar Francisco L. Montejano, en la zona hotelera de la ciudad, donde estuvieron bebiendo licor, señalan en sus declaraciones en esta investigación.

Ana se encontró con José en este bar, donde estuvieron platicando y bailando. Para las cuatro de la mañana, él se ofreció a llevarla a su casa y sus amigas se fueron por su cuenta.

A esa misma hora, la madre de Ana le llamó a una de ellas para saber dónde estaba su hija. “Señora, Ana se puso muy borracha y se fue con José a su casa, él la iba a llevar”, dijo la testigo y la mamá de la menor ratificó el dicho.

Ella trató de comunicarse con él infructuosamente y supuso que la había llevado a algún motel, pues ya casi eran las cinco de la mañana.

De acuerdo a su declaración, ellos habían terminado en enero pasado y a su decir, él mostraba signos de violencia hacía ella.

Luego de marcar al 911, una patrulla con dos agentes arribó a su domicilio y comenzaron a buscar en moteles de la zona.

HABITACIÓN 37

La patrulla llegó a un motel ubicado en la calzada Cetys alrededor de las 05:30 horas. A la recepcionista le preguntaron si había visto a un joven ingresar con las características de José y ella sospechó de la pareja que llegó en un auto Honda Accord dorado, modelo 2002.

Cuando llamó a la habitación, confirmó los datos que los agentes esperaban y se dirigieron para allá. Ahí encontraron a José en ropa interior y a la joven recostada en la cama. Minutos después le colocaron las esposas a él y ella se fue con su mamá, a quien le dijo que la habían violado.

Ana, en su declaración, dijo haber sido llevada con engaños al motel, luego de aceptar el aventón de su ex novio a casa. Los agentes las llevaron a ratificar la denuncia, donde se hicieron acompañar de una psicóloga.

PROCESO FALLIDO

A menos de las 48 horas de su arresto, José fue presentado ante un juez de Control, por el delito de violación. La audiencia se programó para las 14:45 horas del 26 de junio, en la sala 6 del Centro de Justicia de Río Nuevo.

Ahí, la juez Hilda Maritza Morales consideró que la detención había sido ilegal, basándose en las pruebas que presentó la Fiscalía, entre ellos los reportes periciales médicos y las declaraciones de la víctima.

Varios errores del proceso llevaron a este resultado. En el informe policial homologado, los policías municipales dijeron que la recepcionista confirmó que ahí había ingresado José y Ana, pero el representante legal del motel dijo que no se piden nombres, sólo se capturan datos del vehículo.

También la madre de la menor dijo que vio muy ebria a su hija, tambaleante, pero en el certificado médico que se le elaboró, sólo presentaba aliento alcohólico.

En la revisión ginecológica, se confirmó que había sostenido relaciones, pero no había lesiones que hicieran suponer la violación. José fue liberado, pero la investigación en su contra aún prevalece.

UN HISTORIAL

El bar El Relajo, al que las jóvenes señalan en sus declaraciones haber acudido esa noche, cuenta con un historial de incidentes. El 17 de febrero de 2017, inspectores del Ayuntamiento acudieron al lugar, acompañados de agentes municipales y ministeriales.

Ahí detuvieron a Antonio, de 23 años; David, de 33, y Jesús Manuel, de 43 años de edad. Los tres eran empleados del lugar y habían tratado de evitar la entrada de inspectores, luego de evadir a los uniformados, recuerda Ronaldo Díaz Lerma, subdirector de Supervisión y Permisos del Ayuntamiento de Mexicali.

A los tres les realizaron una revisión y les encontraron varios paquetes pequeños con cocaína. Los tres fueron detenidos y procesados. El lugar fue clausurado por 20 días y posteriormente entró en operaciones, luego de que la empresa se deslindara de los detenidos.

En febrero de 2015 y noviembre de 2016, en incidentes separados, la Policía Municipal reportó la detención de sujetos armados luego de riñas que terminaron con disparos de arma de fuego en este lugar.

SIN DENUNCIAS NI INVESTIGACIONES

Aunque la víctima, menor de edad, señala haber ido a dos antros distintos y beber cerveza y licor, no se iniciaron investigaciones por estos hechos. La subprocuraduría de Justicia Zona Mexicali confirmó que no existen investigaciones de corrupción de menores bajo este tipo de circunstancias en lo que va del año.

Ronaldo Díaz Lerma, subdirector de Supervisión y Permisos, señaló que ha habido denuncias que se han revisado, pero que no se han podido comprobar. Por ello, confirmó que al menos en lo que va de la Administración Municipal no se han presentado casos en que los inspectores hayan encontrado a menores de edad en antros y bares de la ciudad.

Dijo que la sanción más común para estos establecimientos es cerrar fuera del horario permitido y que por este concepto se emiten entre 4 y 5 sanciones al mes.

De ahí le siguen otras sanciones por no contar con leyendas restrictivas a la entrada o no contar con medidas de seguridad. “Hay una política de cero tolerancia en el caso de los menores de edad, porque también se puede incurrir en el delito de corrupción de menores (…) ahora los operadores ya no se quieren arriesgar, porque el costo de la multa no les conviene contra lo que puedan ganar de ellos”, señaló.

Estas multas pueden llegar hasta los 40 mil pesos. Salvo un caso ocurrido hace casi dos años en un bar del Centro Cívico, no han sabido de otros en los que se permita el ingreso de menores de edad.

“Muchas veces vienen jóvenes de Estados Unidos y vienen con sus ID o sus identificaciones y a veces es difícil saber si son menores o no, en otros casos es muy común que lleguen con identificaciones que son una fotocopia enmicada y que se las retiran en la entrada de un bar, a veces hasta nos las encontramos tiradas cuando vamos a verificar un establecimiento”, dijo Díaz Lerma.

De acuerdo al reglamento vigente, un permisionario para la venta de alcohol puede perder la licencia en casos de reincidencia, específicamente cuando existen al menos tres eventos por el mismo tipo de falta.
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