Compras compulsivas: Un trastorno de salud mental
Compras compulsivas: Un trastorno de salud mental
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Compras compulsivas: Un trastorno de salud mental

Compras compulsivas: Un trastorno de salud mental
Foto: Saul D.Martinez
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MEXICALI, Baja California(GH)
Si bien durante la época de compras navideñas es normal que el consumo de todo tipo de artículos se incremente, la presencia de un trastorno de compras compulsivas puede llegar a afectar la salud mental y las relaciones personales.

Aunque el consumismo es algo frecuente en la sociedad actual, en algunos casos puede correr el riesgo de volverse una conducta patológica y afectar la salud mental de quienes la presentan, señaló la doctora Yuri Concepción Reyes Méndez, directora de Servicios de Salud Mental del Instituto de Psiquiatría del Estado de Baja California (IPEBC).

Según explicó la doctora, el trastorno de compras compulsivas tiene ciertas características, siendo la principal la presencia de una disfunción que afecta a la persona que lo padece no sólo en el ámbito financiero, sino también en el laboral, escolar y sus relaciones interpersonales.

También es usual la presencia de pensamientos intrusivos y de ansiedad, que al mezclarse con una personalidad impulsiva crean un comportamiento persistente que puede llevar a esta disfunción.

Otras características pueden ser la presencia de una preocupación persistente por seguir comprando, impulsividad que no se puede controlar y un sentimiento de culpa o “cruda moral” después de la sensación de bienestar que deja la compra.

Al momento de detectar este tipo de conductas en un familiar o amigo, señaló Reyes Méndez, lo importante es acudir con un profesional, pues usualmente este trastorno tiene un trasfondo de problemas de salud mental.

“Si la familia se está dando cuenta, porque luego la persona tarda más en darse cuenta, es importante que orienten”, afirmó, “que acompañen y se acerquen a una asesoría con un profesional de la salud mental, para que reciba una valoración y ver cuál es el problema”.

Personas deprimidas son más vulnerables

Este tipo de padecimientos, explicó Reyes Méndez, están relacionados comúnmente a otros padecimientos de salud mental como el trastorno depresivo, el trastorno de ansiedad y el consumo de sustancias adictivas.

“Son personas que realmente están viviendo una problemática en cuanto a su detrimento de la salud mental, sobre todo con síntomas de ansiedad, depresión y baja autoestima”, explicó, “conllevan a que empiecen a tener estas conductas ya de forma persistente e incluso crónica, que afecte otras áreas de la vida diaria”.

Asimismo, son independientes del poder adquisitivo que pueda tener una persona, aunque este aspecto sí crea una variación en el tipo de productos que se llegan a consumir.

Para las personas que tienen este tipo de trastorno, el hecho de comprar o adquirir algún producto funciona como una especie de recompensa, despertando sensaciones placenteras en el cerebro humano, asociando las compras con una sensación de bienestar.

“Si nosotros mezclamos a un individuo con baja autoestima o emociones negativas, pues va a buscar una forma de cómo compensar esto”, resaltó, “y si no se tienen los mecanismos o las habilidades para afrontar problemas o situaciones diarias, se va a recurrir a este tipo de mecanismos”.

De acuerdo a lo que comentó la doctora, las causas de este trastorno pueden ser biológicas, en el caso de alteraciones a nivel cerebral, y por un comportamiento aprendido de forma social.

A pesar de que muchas personas son a diario influenciadas por la mercadotecnia, este tipo de tendencias son más comunes en alguien que aprendió estas conductas en familia o en su círculo social, por lo que una persona que convive con un familiar que padece este trastorno es más propensa a desarrollarlo.

Más frecuente en mujeres y compras por internet

Aunque no es exclusivo de un sólo sexo, este trastorno es más frecuente en el caso de las mujeres dado que se utiliza como un mecanismo compensatorio en el ámbito emocional para escapar de dificultades o pensamientos depresivos.

“Las mujeres somos más propensas a caer por esta situación incluso hasta cultural o social de regular las emociones con la compra, con el sentirnos mejor si vamos y compramos algo”, señaló la doctora.

Si bien este tipo de trastornos aparecieron desde el siglo pasado, se han incrementado en los últimos años por el desarrollo de la globalización y el Internet, alcanzando cifras a nivel nacional de entre el 1 y 11% dependiendo de la población, dependiendo de sus características.

En el caso específico de personas que compran por Internet, las cifras aumentan hasta un 16%, dado que este tipo de transacciones benefician estos comportamientos, pues usualmente son compras que se realizan en solitario.

“Se da más fácilmente esta conducta, porque es en solitario, es más fácil que entre y ahorita con las redes sociales y el Internet tienen un acceso directo”, señaló Reyes Méndez.

Las personas que caen en este tipo de conductas es porque de alguna manera no tienen las habilidades o el apoyo necesario para afrontar sus problemas diarios, lo cual los lleva a excesos.
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