#CrónicasdelCentro presenta: El Café Azteca, un devoto rito gastronómico
#CrónicasdelCentro presenta: El Café Azteca, un devoto rito gastronómico
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#CrónicasdelCentro presenta: El Café Azteca, un devoto rito gastronómico

#CrónicasdelCentro presenta: El Café Azteca, un devoto rito gastronómico
Foto: José María Cárdenas
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MEXICALI, Baja California(GH)
Es domingo al mediodía. Poco a poco, las mesas de formica que simulan madera comienzan a llenarse de comensales y algunos esperan en la puerta, mientras algunas se desocupan y poder ordenar algo.

Las meseras van de la cocina a las mesas, llenando comandas, sirviendo platillos y esquivando personas que se saludan al entrar al pequeño café. Poco a poco, el bullicio del lugar hace sentir a cualquiera como en una gran reunión familiar.


Lupita Álvarez entra en silla de ruedas cargando una pequeña mochila y su bolsa. Con ayuda de una mesera que le saluda, logra entrar al concurrido lugar y se acomoda en la mesa donde otras seis amigas la esperan, algunas de ellas bebiendo café en tazas de barro.

Con la mirada llena de orgullo, saca cuidadosamente de su mochila una pequeña figura de niña vestida en un ajuar rosa y con una coronita. Sus amigas sonríen y le lanzan los mejores cumplidos. La figurita representa a la Virgen María, que festejan el 8 de septiembre.


Es domingo al mediodía. Recién han salido de misa de Catedral y el obispo le bendijo la figurita de la Virgen María. Como ha ocurrido desde hace 50 años, Lupita y sus amigas se han reunido en el Café Azteca.

Pan, café, comida china y fe; todo se conjuga en un solo lugar enclavado en el Centro Histórico de Mexicali, que por más de cincuenta años ha funcionado como espacio de convivencia de varias generaciones.

Azteca Oriental

El Nuevo Café Azteca vio la luz en 1962 sobre la avenida Reforma. Forma parte del boom de restaurantes de comida china y mexicana que proliferaron en el primer cuadro de la ciudad, iniciados por la comunidad china que llegó a tierras cachanillas a principios de siglo.

Actualmente se encuentra en el 497 de la avenida Reforma, a espaldas de la Catedral de Mexicali, dentro del polígono que se intentó reacondicionar en el 2011 por parte de la administración municipal.


Al fondo del restaurante, Lety, la propietaria, vigila como centinela la operación del café. Su español es escaso, a pesar de tener casi toda su vida viviendo en Mexicali. Su hija Lidia Jo, es su enlace entre ella y esta comunidad.

El trato no se caracteriza por ser fácil con la actual propietaria. La barrera del lenguaje, seguido de una idiosincrasia distinta a la local, mantiene una sana distancia entre todos los presentes del café.

Las meseras han sabido comunicarse con ella para la operación del Café. Allá al fondo es donde Lety cobra las cuentas y da indicaciones a los empleados. Con todos sus rasgos asiáticos, Lidia es más cachanilla.

Café, pan y fe

La especialidad de la mayoría de los restaurantes de comida china del primer cuadro de Mexicali es el café y el Azteca no es la excepción. Servido en vasos de acrílico o en el caso de los clientes frecuentes, en tazas de barro, es una bebida que se disfruta a cualquier hora del día.

Los bísquets, las donas y otras joyas gourmet del menú del restaurante se muestran en el aparador desde las siete de la mañana, ideales para leer el periódico, un libro, o solamente disfrutar el café del lugar.




Su ubicación a espaldas de la Catedral le ha ayudado a sobrevivir por casi 56 años, pues gran parte de sus clientes, religiosamente, acuden por un pan y un café a la salida de misas y otras ceremonias similares.

Lupita y sus amigas mantienen esta tradición. Su fe se mantiene, ahora más fuerte que antes, pues hace poco le amputaron uno de sus pies por una enfermedad crónica.

China y Mexicana

Además de la pastelería disponible, el Café Azteca se especializa en la comida cantonesa, en paquetes que no han cambiado mucho por los años, en lo que parece un acuerdo mutuo entre cliente y café.

La adaptación gastronómica ha variado muy poco y se han adaptado a los desayunos americanos, la comida mexicana y la comida rápida. Para todo ello, las mesas están equipadas rigurosamente con salsa Sriracha, cátsup, mostaza y salsa de soya.

Entrar a su cocina no es fácil, como lo es el trato con la propietaria.

Congregaciones duraderas


El Café Azteca, como otros restaurantes de larga vigencia en el Centro Histórico de Mexicali, cumple con un rol de punto de reunión para varias generaciones.

Meseras que ya conocen a sus clientes, les llaman por sus nombres y en ocasiones saben lo que van a pedir. Como mexicalenses adoptamos y adaptamos bien la cultura gastronómica de los chinos.

La concurrencia que aún vive y visita estos locales lo hace por una primigenia razón: revivir la nostalgia de un Centro que fue, y reencontrarse con otros cachanillas que han hecho estos sitios lo que hoy son.

Sin duda, son restaurantes que vieron años mejores y que han tenido la fortaleza de sobrevivir un Centro Histórico vapuleado, en espera de un renacer que no saben cuándo llegará, si es que lo hace.
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