Henna, amuleto de las novias

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Henna, amuleto de las novias

No se puede imaginar una boda en Marruecos sin el ritual de la henna que, por mucho que haya sufrido una especie de "relook" o reinvención en los últimos tiempos, sigue siendo una tradición que resiste al paso del tiempo. FOTO: Cortesía
No se puede imaginar una boda en Marruecos sin el ritual de la henna que, por mucho que haya sufrido una especie de "relook" o reinvención en los últimos tiempos, sigue siendo una tradición que resiste al paso del tiempo. FOTO: Cortesía
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MARRUECOS(El Universal) No se puede imaginar una boda en Marruecos sin el ritual de la henna que, por mucho que haya sufrido una especie de "relook" o reinvención en los últimos tiempos, sigue siendo una tradición que resiste al paso del tiempo.

Wafae, que ejerce de "negafa" (oficio que consiste en vestir y maquillar a la novia) desde hace 11 años, recuerda que antiguamente la boda se celebraba durante dos días, y el primero estaba reservado a la llamada "noche de la henna" en el que la novia, acompañada con las amigas, familiares y vecinas solteras iban juntas al hamam (baño tradicional de vapor) para dedicar después la tarde al ritual del tatuaje.

En ese día, la novia se empapaba con la henna en las manos enteras por encima de la muñeca y los pies hasta el tobillo, mientras llevaba un caftán verde y se rodeaba de un decorado que debe tener el mismo color para estar en consonancia con el color de la henna.

El recipiente donde se ponía la henna era celosamente guardado por la madre de la novia o alguna familiar de toda confianza, pues es bien sabido que hay quien quiere echarle mano para desviar esa henna con propósitos de brujería (tan frecuentemente asociados con la fertilidad, para propiciarla o frenarla).

Amuleto de buena suerte

"El ritual de la henna ha ido restringiéndose en estos últimos años", lamenta Wafae, que explica que la mayoría de sus clientas ahora prefieren convertir la "noche de la henna en mañana de la henna": unas pocas horas de ritual en el mismo día de la boda para ganar tiempo".

También los tatuajes han cambiado, ya no son tan recargados como antes, porque las novias lo ven de mal gusto y prefieren ponerse unos motivos ligeros en un solo dedo de la mano y una parte del pie, siguiendo las nuevas tendencias de moda muchas veces procedentes del golfo Pérsico, en detrimento a los motivos auténticos de Marruecos (como el de Fez o el saharaui).

"A pesar de estas "restricciones", la práctica se mantiene", subraya orgullosa Wafae, quien insiste en la importancia simbólica que encierra la presencia de la henna en la boda de una novia como una especie de amuleto de buen augurio.

La presencia de la henna en las bodas y otras ceremonias no es casual: los musulmanes siempre han creído en sus virtudes "benditas", por ser un árbol que crece en el Paraíso y por haber sido una de las plantas favoritas del profeta Mahoma.

Es común, por ejemplo, que en la Fiesta del Sacrificio se pinte el cuello del carnero que se va a sacrificar con la henna, o que se aplique henna en la palma de la mano del niño que acaba de ser circuncidado.

En Marruecos, la henna se cultiva sobre una superficie de 200 hectáreas en las provincias de Errachidia y Tinghir, en el suroeste del país, y la producción anual alcanza 600 toneladas.

Benyira Mohamed, responsable regional del Ministerio de Agricultura de Marruecos, explica que la producción de esta planta está destinada al mercado interno y reconoció que "el sector requiere mayor valorización para mejorar su comercialización y luchar contra problemas que amenazan esa planta, como el avance del desierto".

La henna o alheña (palabra que deriva del árabe "al-hinae") es un arbusto oleáceo y ramificado cuyas hojas, tras haberlas secado y molido, dan un polvo de color verdoso.

El polvo de la henna se mezcla con el agua para obtener una pasta que se aplica sobre el pelo como colorante natural que da unos tonos que van, del rojo al caoba, dependiendo del color del pelo.

Esta planta es apreciada por las propiedades de brillo y vitalidad que da al cabello, además de ser un producto que usan varios centros de belleza como base de tratamiento para el cuerpo como un exfoliante natural.

La tradición local ha demostrado también que el uso de la henna no se limita a lo cosmético o ritual solo, sino también lo curativo, al contar con esta planta para tratar problemas dermatológicos como los hongos, gracias a su efecto secante.

Muchos dermatólogos no cuestionan los usos cosmético o incluso curativos de la henna pero advierten contra el uso de la llamada "henna negra" por los graves problemas dermatológicos que podría causar al ser mezclada con sustancias químicas.

Y, a pesar de las advertencias de los médicos o los usos cambiantes de la henna, muchas mujeres no pierden la ocasión de tender su mano a una neqacha (tatuadora profesional) para deleitarse con unos dibujos que encierran la cultura de todo un país.
   
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