Las fachadas Potemkin
Hoy llega de visita a Baja California el presidente Vicente Fox Quesada. Es el vigésimo viaje del mandatario al Estado. Como de costumbre, viene de pisa y corre. En Mexicali estará un ratito, poco más de una hora; después viajará a Tijuana y por la tarde regresará a la metrópoli. Es la segunda o tercera ocasión que va a recorrer la armadora Kenworth Mexicana, empresa emblemática de la región, lÃder en el mercado de tractocamiones, que ha invertido en los últimos meses 100 millones de dólares en la ampliación de sus lÃneas de ensamble. Al igual que la mayor parte de sus antecesores, al Presidente Fox le gusta volar, es un viajero “frecuenteâ€. La diferencia es que sus visitas a la provincia son muy breves, de “comes y te vasâ€; a veces pasa más tiempo en el aire que en la tierra. La utilidad y los beneficios de estos viajes están en entredicho. A media mañana arriba al aeropuerto Sánchez Taboada, se baja del avión y saluda a las autoridades locales. Por una ruta determinada por el Estado Mayor llega a Kenworth Mexicana, corta el listón, recorre las instalaciones, se despide con la “V†de la victoria, se sube al helicóptero y, desde lo alto, observa a la ciudad. En tiempos de la Rusia imperial, el ministro Gregori Alexandóvich Potemkin tenÃa una misión muy especial: Cada vez que la zarina Catalina “La Grande†salÃa de visita al interior del paÃs, colocaba a lo largo del recorrido elegantes fachadas, con las cuales tapaba las villas miserables, ocultando a la emperatriz la pobreza en la que vivÃa su pueblo. Una de sus engaños más famosos fue cuando la emperatriz viajó en carruaje a Crimea, en 1787. En esa ocasión, el Mariscal inmortalizó el bulevar Potemkin o de “Las aldeas felicesâ€. Ordenó a cientos de artesanos construir, a lo largo del camino, bellas fachadas de madera y lienzo que cubrÃan paupérrimos poblados; aquello era un paisaje idÃlico, decorado con casas hermosas, coloridos jardines y gente rebosante y feliz. Kenworth no es una fachada ni un artificio. Es una empresa sólida, con tecnologÃa de punta, reconocida mundialmente, que desde hace cuatro décadas ha generado miles de empleos directos e indirectos. Pero al Presidente no sólo hay que encandilarlo con escenarios felices. No sólo hay que pasearlo por los frontispicios del engaño, ni por los caminos y calles pintadas el dÃa anterior. Hay que derrumbar los artificios, muros y “Las Aldeas Felices†de Baja California. Los artificios que se construyen antes de cada visita presidencial para que el mandatario vea lo que realmente hay detrás de ellos. Atrás de las “Aldeas Potemkin†están los maestros del Colegio de Bachilleres, quienes desde hace dos semanas mantienen una sufrida huelga, en la que demandan con toda justicia un salario más equitativo. La huelga afecta a más de 26 mil estudiantes y la solución está en manos de quien hoy recorre los caminos decorados de Baja California. Atrás de las fachadas bicolores del “BC Grande Por Tiâ€, están miles de ciudadanos que son tratados como mexicanos de segunda. Esa gente irritada que no se muestra en el recorrido del carruaje presidencial, debe de pagar más de un peso por cada litro de gasolina que en el resto del PaÃs. La solución está en manos de quien hoy sobrevuela Mexicali. Atrás de las modernas plantas generadoras de energÃa de ciclo combinado que el Presidente observará desde las alturas, están los miles de usuarios de electricidad; los mexicalenses que siguen esperando que el presidente Vicente Fox cumpla con su promesa de ofrecerles una tarifa eléctrica justa. Atrás de las empresas y maquiladoras felices, de las “Potemkin Villageâ€, están los pequeños empresarios, acosados por los inspectores de las distintas oficinas gubernamentales; los que no pueden conseguir créditos blandos ni estÃmulos fiscales y que, a pesar de la adversidad, generan el mayor número de empleos. Atrás de las iconografÃas de ensueño, de la utilerÃa democrática, de la fantasmada, están los maestros del Sindicato de la Sección 37, vÃctimas del gangsterismo sindical de la nefasta cacique del Sindicato de Trabajadores de la Educación, Elba Esther Gordillo, protegida por el régimen del distinguido personaje que hoy visita los senderos decorados con cartón piedra. Atrás de los temibles carros blindados, están los rostros de millones de ciudadanos bajacalifornianos que viven en la zozobra, atemorizados por la alarmante inseguridad que se vive en el Estado; atrás de las idÃlicas portadas, están las caras desesperadas, la realidad social sórdida de miles de desempleados, escamoteados por las fachadas maravillosas de las “Aldeas Felices†de “Vicente el Grandototeâ€. ***** ? Refilón: La maestra San Juana Cerda vino a hacerle el trabajo sucio a la cacique Elba Esther... ? Pequeña gran pregunta: ¿Cuándo se regularizará la recolección de la pequeña y gran basura en nuestras pequeñas grandes calles?... ¿Para cuándo demostrará que sabe hacer su trabajo, ese pequeño gran funcionario, de la pequeña gran dirección, de los pequeños grandes servicios públicos municipales?... ? Pequeño gran sueño: Que Alberto Reza Saldaña quiere ser Presidente Municipal. Antonio Magaña es periodista y comentarista de televisión. Correo: amag@telnor.net
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