Una historia trágica: Ella asesinada, él sin libertad

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Una historia trágica: Ella asesinada, él sin libertad

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Una historia trágica: Ella asesinada, él sin libertad
Publicada:      Por:   dacuna@elimparcial.com  
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HERMOSILLO, Sonora(PH) Priscilla Carolina, una joven decidida a trabajar como niñera en un pueblo cerca de la capital de Texas mientras perfeccionaba sus conocimientos del idioma inglés, para después iniciar sus estudios de licenciatura en su natal Hermosillo, vio truncado sus planes y su vida.

Ella buscó amistades por medio de Internet, su intención: Encontrar gente con la cual convivir, compartir gustos. Es así como a finales del 2011 conoce a Sidd, quien a decir de la familia de la joven se convirtiera, primero, en su amigo, luego en su novio, por último... en un hombre acusado de quitarle la vida, la noche del primero de julio pasado.

Durante su estancia en Texas, Priscilla Carolina Hernández Guerra inicia su amistad con Singh Siddharth, el hombre originario de la India que conoce en Estados Unidos y, por el conocimiento que tienen los familiares de la joven, aseguran que se veían cada semana o cada quince días.

Explican que él convivía con la familia mexicoamericana con la que trabajaba Priscilla.

Por medio de “skype” la familia de Priscilla se comunicaba con ella, cuenta Araceli Guerra, madre de la joven y que vive en Hermosillo.

Desde el principio, los padres de ‘Caro’, como la llamaba su madre, supieron de la relación de su hija.

La cena por el Día de Acción de Gracias y la fiesta de Navidad, así como noches de juegos en familia pasó ‘Sidd’ con la familia mexicoamericana, que más que los empleadores de Priscilla se convirtieron en una familia para la joven hermosillense.

Jorge Hernández Aguilar, padre de la chica, dice que en el perfil de Facebook de su hija había fotografías de ellos juntos y que eso lo considera una prueba para acreditar la agravante de traición en el asesinato de su hija.

Los dos jóvenes no vivían en la misma ciudad, pero mantenía contacto través de distintas redes sociales y por teléfono; aun cuando ella tenía planes de regresar a la capital sonorense para estudiar, la familia de Priscilla dice que había un noviazgo y éste seguía.

Aunque estaba esa relación, Pris (como se refiere a ella su hermana) mantenía su plan de convertirse en una profesional, así como continuar con su proyecto de negocio de venta de accesorios.

Tanto Araceli como Jorge, papás de la joven, comentan que su hija estaba enamorada, que se veía feliz con él y que no les inspiraba desconfianza; que sí era serio, pero que probablemente era por el idioma, ya que él no habla español.

El padre de Priscilla asegura que en la declaración de Siddharth, al ser aprehendido, señaló que estaban enamorados, incluso que le propuso matrimonio a pesar de que con eso contradijera las creencias culturales y expectativas de su familia.

El día primero de julio pasado, cuando Priscilla fue asesinada, a la pareja se le vio llegando al condominio en la playa de Bahía de Kino abrazada, riéndose y se le veía enamorada, según la declaración de un testigo, explica Jorge Hernández.

La descripción que da Araceli Guerra de su hija Priscilla es que era una joven independiente, que siempre conseguía lo que quería, era una persona, afirma, que sabía cuidarse.

“Yo siempre ha estado con mis hijas, las eduqué con valores, ‘Caro’ era una persona de valores bien fundados, honesta; me sentía tranquila cuando salía porque sabía que podía confiar en ella”, expresa.

Aunque reconoció no tener las fechas exactas de cuándo su hija inició una relación con Singh, lo consideraba un noviazgo estable y hasta cierto punto formal.

“Él (Sidd) visitaba a mi hija en la casa donde vivía (en EU), convivía con ellos el Día de Acción de Gracias, Navidad, las fechas especiales él la pasaba en familia con ellos”, comenta.

Con voz tenue Araceli habló de su hija, del amor que le tiene y del dolor que siente al no poderla abrazar, hablar con ella... Sus ojos claros reflejan tortura por la pérdida de la menor de sus tres hijas, mientras que sus manos expresan su exigencia de justicia para su Priscilla Carolina.

La dolida madre se unió con un colectivo internacional que alza su voz por medio de bordados ante la impunidad; en Hermosillo cada fin de semana se reúne en la Plaza Zaragoza para bordar los nombres de las 29 mujeres que según el Observatorio del Feminicidio en Sonora han ocurrido en el Estado.

Ésta es la manera en que ella, acompañada de Jimena, su segunda hija, amigos y familia que se acercan a brindarle su apoyo. Busca sanar la honda herida que el asesinato de ‘Caro’ le provocó.

“Qué diferentes son los sábados aquí”, dijo con una tímida sonrisa, “aquí me siento acompañada, cuando estoy en mi casa sólo pienso en lo que pasó, es muy triste llegar a casa y no ver a mi niña, no oírla, no abrazarla...”

Cuando el novio de su hija confirmó su visita a Hermosillo, la familia se preparó para recibir al joven, incluso se planeó un menú especial para él. Priscilla quería ofrecerle comida mexicana.

“Sí estuvimos preparándonos con tiempo para la llegada de Sidd, ‘Caro’ hizo una lista con las comidas que quería que preparara y yo la apoyé con eso”, continuó la mamá de la joven, “yo lo recibí en mi casa porque siempre he buscado estar cerca de mis hijas y cuidarlas”.

“Sí estuvimos preparándonos con tiempo para la llegada de Sidd, ‘Caro’ hizo una lista con las comidas que quería que preparara y yo la apoyé con eso”, continuó la mamá de la joven, “yo lo recibí en mi casa porque siempre he buscado estar cerca de mis hijas y cuidarlas”.

Él llegó a Hermosillo la tarde del viernes, Priscilla fue a recibirlo; en el aeropuerto él rento un vehículo en el cual viajaron el domingo y el lunes a Bahía de Kino.

Ese día cenaron en casa de la familia de Priscilla, por la mañana del sábado salieron a caminar, pasearon por la plaza Zaragoza, regresaron a casa para desayunar ahí; luego fueron de compras, después a visitar a algunos amigos, visitaron el Cerro de la Campana, para concluir el día cenando en casa.

La mañana del domingo tomaron la carretera hacia Bahía de Kino, la pareja, familia y amigos de ella; pasaron un día en la playa, allá comieron; regresaron a cenar a Hermosillo.

El primero de julio, la pareja alrededor de mediodía regresó a la playa, pero esta vez solos. Ellos rentaron un departamento, pasaron la tarde ahí, donde más tarde la joven perdiera la vida y él su libertad.

Aunque según palabras de Araceli, el joven no mostró actitudes que la hicieran sentir que su hija estaba en riesgo.

“Tengo entendido que sí convivió con otros miembros (de la familia de él), pero todos se portaron bien con ella, le decían que estaba bonita su novia”, recuerda la madre de la joven.

Señala que por comentarios de su hija, había en esa familia quien no la quería, situación que no le gustaba a ella como mamá y por eso se lo hizo saber a su hija, quien le dijo que no se preocupara.

El hermetismo de la parte defensora de Singh Siddharth para dar información sólo alimenta el enigma en torno al hindú, lo que se sabe es lo que la familia de Priscilla ha conocido por su hija, cuando él visitó la ciudad y a través del proceso legal por las declaraciones y datos aportados por varias fuentes.

De 26 años, 1.76 metros de estatura y tez morena, Singh Siddharth es nacido en la India pero radicado desde hace más de seis años en Texas en Estados Unidos. Egresado de una universidad de ese estado en 2011; trabajó como analista de negocios en una firma financiera y luego en otra empresa.

EL IMPARCIAL trató de contactar a Siddharth Singh en el Centro de Readaptación Social (Cereso) sin respuesta alguna por parte de las autoridades y también se buscó al abogado que aparece como defensor del presunto homicida en el expediente, César Navarro, sin que haya podido ser localizado en dos sitios identificados como su oficina.

Jorge Hernández Aguilar, padre de Priscilla, comentó que él cuando lo conoció el sábado 29 de junio, no vio nada extraño que le llamara la atención.

“Sólo lo conocí un día. Me dijo de dónde era, a qué se dedicaba, lo invité a comer carne, me dijo que no comía carne por su religión y le dije que buscaríamos borrego u otra cosa”, relata.

Como confía mucho en sus hijas, Jorge nunca pensó en prohibirle nada a Priscilla y además la veía muy feliz.

“Yo no le noté nada raro, sólo le dije ‘oye mija, está muy feo este hombre’, pero nunca le prohibí nada”, comenta.

Hernández Aguilar señala que no pensó en que la diferencia cultural entre ambos.

“No pensé nada de eso, ahora que estoy estudiando, he averiguado cosas de su cultura… cuántos homicidios, muertes, casamientos hay en ese país… Yo quiero entender por qué lo hizo”, se pregunta con profunda decepción.

En redes sociales se ha creado la página de Facebook “Freesinghsiddharth” por amigos de Singh en la que dicen que se han violado sus derechos humanos y que se le ha juzgado equivocadamente.

El IMPARCIAL contactó al creador de esta página, quien no quiso dar su nombre o qué relación mantenía con el joven, sólo señala que se trataba de un hombre educado que estaba muy enamorado de Priscilla.
   
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