Más vale maña que fuerza, dice Virus

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Más vale maña que fuerza, dice Virus

Más vale maña que fuerza, dice Virus
Foto: Captura de pantalla/Twitter/@voiceswrestling
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CIUDAD DE MÉXICO(SUN)
En la lucha libre mexicana ser un mastodonte no garantiza ser el mejor, más vale maña que fuerza. Así lo ha demostrado Virus, quien, a pesar de su corta estatura, es capaz de medirse a cualquiera sobre el ring, no le importa tamaño ni peso y con ese valor ha caminado más de tres décadas como gladiador hasta ser el mote del "Pequeño maestro".

En agosto pasado cumplió 25 años en el Consejo Mundial de Lucha Libre, 32 como esteta, una vida de tropiezos, triunfos, sonrisas y lamentos, "ha sido un viaje muy bonito, de chavito nunca quise ser luchador, me gustaba pero no lo imaginé".

Muchos viajes después se ha hablado de tú con la fama y los lujos prestados; ha ganado campeonatos y cabelleras, pero también muchos sufrimientos, "al principio ganar muy poco, regresar con una torta y un refresco a casa. Le agradezco a la familia por soportar tantas carencias".
Su cuerpo vive lesionado, la afrenta más dura fue en la rodilla derecha, se rompió ligamentos y meniscos. Sabe que si al luchador no le duele algo, no es luchador, "lo importante es tratar de llegar lo mejor posible a tu última etapa. Es comprensible que los chavos quieren acabarse el ring, vuelas e inventas, haces y deshaces, es parte de la juventud e inexperiencia. Aunque conozcas las bases, te emocionas".

Siete años después de empezar a azotarse llegó a la empresa grande donde le bajaron los humos, "me empezaron a prohibir ciertas cosas y tuve que preocuparme por hacer una buena llave, pero sé que es bonito jugarse la vida, es parte de la lucha libre. Sigo buscando innovar, la gente me pide eso, quiere llaves y castigos efectivos".

Lejos de estar en contra de la evolución del pancracio, se nutre de eso. "El problema es abusar de un estilo. Como profesor mi misión es enseñar las bases, aprender a caminar el ring, saber entrar a una lucha, los detalles que hacen a un luchador", agrega.

Así aprendió él y el destino lo fue obligando a tomar la batuta, sus compañeros mismos lo llevaron a ese lugar, "cuando faltaba el maestro tomaba las riendas, se fue dando de forma natural y eso me hizo pensar mejor las cosas, de repente ya era el Pequeño Maestro sin darme cuenta, así que cuando se fue El Satánico y me invitaron a tomar su lugar no podía desaprovecharlo, lo hice sabiendo que tenía la capacidad".

Al principio el mote no le gustaba, pesaba mucho. "Me acostumbré y no es sencillo porque hay que demostrarlo cada vez que subes al ring. La mayoría de los chavos y estrellas entrenaron conmigo, es una satisfacción verlos en lugares estelares, se lo ganaron".
TÓPICOS: VIRUS, LUCHA LIBRE

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