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En algún lugar

Laura López Murillo
Keep on trucking En algún lugar de la bitácora, entre las millas recorridas y las horas de descanso, deben registrarse todas las revisiones, las inclemencias del clima discriminatorio y las circunstancias adversas que obstaculizan el trayecto y alejan la libertad prometida en un tratado asimétrico…
Después de una secuela de ajustes, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte entró en vigor el 1 de enero de 1994.
Los debates entre los economistas en aquellas mesas de negociación produjeron un Tratado complicado y complejo, contrario a la realidad y ajeno a las condiciones económicas de los países firmantes.
Un claro ejemplo de la naturaleza inequitativa del Tratado es el capítulo del autotransporte de carga, según el cual los camiones de carga de México y Estados Unidos deberían haber comenzado a cruzar de un país a otro a dejar sus cargamentos desde diciembre de 1995.
La oposición de camioneros estadunidenses (Teamsters) retrasó por años la entrada en vigor de dicha previsión; las exigencias y requerimientos alcanzaron niveles insufribles y al tercer año del Tratado, las autoridades estadounidenses prohibieron la entrada a camiones mexicanos a su territorio.
Las autoridades mexicanas respondieron con un lacerante silencio ante la fragrante discriminación de las leyes norteamericanas que prohibieron a los mexicanos invertir compañías de transporte o de carga en territorio estadounidense.
Aquellas circunstancias llevaron al quebranto económico a muchos transportistas mexicanos, quienes carecieron de asesoría y financiamiento del Gobierno mexicano cuando fueron discriminados y defraudados por compañías aseguradoras apócrifas.
Durante catorce años nunca dejaron de preocuparse, se las ingeniaron para seguir trabajando (keep on trucking) en ese clima adverso y hostil, aunque muchas, muchas veces, la prosperidad se desvanecía en el trajín de la quinta rueda del troque.
Hoy por hoy, en una inusitada reacción, la Secretaría de Economía adoptó las represalias arancelarias establecidas en el tratado a productos industriales y agrícolas como medida de presión para se cumplan las condiciones pactadas.
La renegociación se pronostica extenuante y no se descarta que por debajo de los acuerdos y los compromisos se deslice una consigna subrepticia, como hace catorce años, cuando en el capítulo del libre tránsito se instauró un criterio furtivo y excluyente sustentado en gentilicios, cuando la inequidad y la discriminación erigieron la verdadera frontera comercial entre los firmantes de un pacto inerte.
Porque hoy como entonces, al cruzar esa garita, se padecen las inclemencias del clima discriminatorio y deben superarse las adversidades que obstaculizan el trayecto para alcanzar la libertad prometida en un tratado asimétrico…

La autora es Lic. en Contaduría por la UNAM con maestría en Estudios Humanísticos Especializada en Literatura en el Itesm.
correo: enalgunlugarlaura@hotmail.com


Nota Publicada: 23/3/2009

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