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La apatía no construye comunidad

"Somos lo que hacemos"

Nuestra sociedad es el reflejo de quiénes somos, de qué queremos, de cómo somos, es la sumatoria de nuestros errores y aciertos, es el resultado de lo que nos mueve, de lo que juntos construimos. No me contagia el pesimismo pero es obvio que en nuestra sociedad existe una apatía generalizada que se manifiesta en el abandono de nuestras ciudades y por ende en el de nosotros mismos, basta solo con darnos con reflexionar acerca de la falta de infraestructura, del polvo, de la inseguridad, del olvido de nuestras áreas verdes y colonias que son tristemente el común denominador de cualquiera de nuestras ciudades, es suficiente sólo darnos una vuelta para que el desánimo sea el triste lamento, bienvenido a este Camelot; es tiempo de que juntos busquemos la causa y trabajemos en sus soluciones.

Pareciere que nos encontramos en una zona de confort que al igual que un velo en la cara no nos deja ver más allá de lo que nuestra cotidianidad nos permite, hemos dejado de ver que otras regiones crecen en infraestructura y en calidad de vida en prácticamente todo el país, mientras nosotros nos conformamos con muy poquito; es que tenemos gobiernos que simulan trabajar y ciudadanos que simulamos asumir nuestra responsabilidad, donde la UABC o el Ayuntamiento no pagan el agua, pero sí nuestras empresas y ciudadanos, donde se puede dejar de pagar las cuotas al Issstecalli por años y no pasa nada ni en el Gobierno Municipal ni en la autoridad estatal, pero eso sí, que una empresa deje de pagar al IMSS que se atenga a las consecuencias de manera casi inmediata.

Si nuestra ubicación geográfica es privilegiada, si tenemos agua segura, tierra a plenitud, energías renovables, un campo productivo, escuelas con buena reputación, una sólida base de empresas de exportación, algunas empresas de capital nacional que son referente para nuestro país, ¿por qué no estamos como deberíamos estar?, yo creo que existen por lo menos dos respuestas muy precisas:

1. Una abultadísima nómina municipal y estatal que nos condena al rezago de infraestructura que invite a más empresas y que mejore la calidad de vida de los bajacalifornianos, y

2. Una apatía general de nuestra comunidad por participar en la construcción de una mejor sociedad.

¿Qué hacer?, antes que nada si lo que usted, amable lector, ve cuando recorre su ciudad, entonces no haga nada, pero si lo que percibe al recorrerla le disgusta, entonces debemos hacer algo y ¡hacerlo ya!, busquemos construir mejores espacios para nuestros hijos, cumplamos con nuestra obligación, arremanguémonos la camisa y pongámonos a trabajar.

Personalmente estoy convencido de que debemos despertar el interés del ciudadano y retomar el rol que nunca debimos de perder, el de participar en las causas de nuestras ciudades, debemos decirle a la clase política local, de cualquiera de los partidos, que los resultados que estamos viendo distan mucho de lo que requerimos, tenemos que decirle al sindicato de burócratas que los que mandamos somos nosotros, que no es posible que el interés de unos cuantos miles prevalezca sobre el de millones de ciudadanos.

Tenemos que construir un presupuesto público que impacte en la obra pública, no en la nómina de la burocracia, con servidores de primera y con mecanismos ciudadanos que procuren la rendición de cuentas a través del Sistema Estatal Anticorrupción, pero sobre todo tenemos que mostrar nuestro descontento y nuestras ganar de participar en la organización más importante que tenemos, nuestras ciudades. ¿Quién dice yo?

El autor es empresario, ex dirigente de la Coparmex Mexicali.

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