COLUMNAS
ANÁLISIS SIN FRONTERAS
¿Tercera Guerra? Por ahora no. Thank God

Ya van varias personas que me han preguntado en los últimos días, cuando sería la siguiente guerra. Y para dar respuesta a estas interrogantes contestaré con una frase acuñada por el físico alemán, Albert Einstein, la cual dice así: “No sé con qué armas se luchará en la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta Guerra Mundial se luchará con palos y piedras”.

Pero es entendible, ante los sombrerazos, gritos y amenazas provenientes de Estados Unidos y la República Popular de Corea (RPDC), es entendible el nerviosismo. Y la preocupación.

Información periodística y comentarios hechos por el mismo presidente Donald Trump, señalan que en la reunión privada que tuvieron Barack Obama con Donald Trump, indican que el presidente saliente le advirtió a su sucesor que el problema más serio de seguridad nacional que enfrentaría Estados Unidos seria Kim Jong Un y la amenaza nuclear norcoreana.

Y a pesar de la advertencia de Obama, en este momento no estamos enfrentando una Tercera Guerra Mundial (eso esperamos) pero si muchísima volatilidad e instabilidad. Porque ya quedan pocas opciones de cómo enfrentar la decisión de los norcoreanos de tener un arma nuclear y amenazar con usarla. De hecho, es difícil imaginar en este momento, ante la retórica de EU y RPDC, una opción diplomática. Entonces ¿Qué?

Diplomacia, no han detenido a tres generaciones de la familia Kim de perseguir un arma nuclear. Kim Il Sung y fundador de (DPRK) quién lideró su país de 1948 a 1994. Libros señalan que ante el uso de Estados Unidos de dos bombas nucleares en Japón, que despertó la determinación de Kim Il Sung de buscar armas nucleares para defender su país. Obsesión que persiguió su hijo Kim Jong Il, y que gobernó hasta 2011 cuando sorpresivamente murió. Su hijo menor, Kim Jong Un, no solo retomo sino aceleró las intenciones de que su país tuviera armas nucleares. Y ahora no solo lo poseen, sino amenazan a Estados Unidos y sus vecinos.

Sanciones tampoco han detenido al “clan” Kim. El más reciente acuerdo del Consejo de Seguridad 2270 del 2016, donde todos los Estados Miembros deben impedir el suministro, la venta o la transferencia directos o indirectos a la República Popular Democrática de Corea, a través de su territorio o por sus nacionales, o con naves o aeronaves de su pabellón, tengan o no origen en su territorio, de todas las armas y material conexo, incluidas las armas pequeñas y armas ligeras y su material conexo, una prohibición sobre transacciones financieras conexas, la capacitación técnica, inclusive acoger a instructores, asesores u otros funcionarios con el fin de impartirles capacitación militar, policial o paramilitar, servicios o asistencia relativa a la fabricación, el mantenimiento o el uso. Por eso el Gobierno de México revisó el buque norcoreano Mu Bu Bong, que provenía de Cuba, encalló en los arrecifes “Lobos-Tuxpan” que estaba bajo la sospecha del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de llevar un cargamento oculto de armas.

Pero el perseguir y detener buques aquí y allá no fue suficiente para que los norcoreanos tuvieran acceso a tecnología nuclear ni apaciguar su decisión de su nuclearización.

Y parecería que la posición de Estados Unidos y sus aliados sigue siendo el detener la “nuclearización” de Kim Jong Un-de hecho, esto lo subrayó esta semana el secretario de la Defensa, el General retirado James Mattis. Entre las opciones es buscar que el gobierno chino presione a Kim Jong Un, aunque estos señalaron públicamente que su capacidad de influenciar al errático y joven líder es limitado.

Y ahora Kim Jong Un literalmente tiene como rehén a población a Corea del Sur y a Japón, y hasta los Estados Unidos amenazando con lanzar mísiles que podrían matar a miles, posiblemente millones de personas. Una nota periodística destaca que el gobierno de la isla de Hawái está revisando sus protocolos y planeando simulacros que no hacían desde hace 40 años, en el apogeo de la Guerra Fría. Y también está la zona desmilitarizada, considerada la frontera más peligrosa del mundo, entre Corea del Norte de su hermana república del Sur donde seguramente incoaría el conflicto bélico.

Por eso, pensar en un enfrentamiento militar en este momento, parecería que no es opción, pero ante actores ilógicos e impredecibles, es difícil vislumbrar opciones. Derribar misiles, usar armas cibernéticas, cruzar los dedos para que suceda un cambio de gobierno, presión de los chinos, y sobre todo buscar más tiempo para que la verdadera coalición internacional que se requiere para detener lo que podría resultar, no en la Tercera Guerra Mundial, pero si en una situación altamente peligrosa.

*La autora analista política.

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