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La corrupción

Son muchos los intelectuales de las ciencias sociales y políticas que han catalogado a la corrupción como uno de los principales problemas políticos y económicos de México. Los estudios recientes indican que el grado de corrupción existente ha afectado negativamente a la legitimidad política, a la transparencia de la administración y la eficiencia económica en cuanto a rendición de cuentas del país hacia el interior y el exterior de nuestras fronteras. La gran mayoría de estas prácticas corruptas han ido desarrollándose y sentando sus bases a lo largo de varios siglos de historia, fueron dejadas como herencia de la gran élite política para la consolidación de una oligarquía mediante gobiernos autoritarios y represores. De los 34 estados que conforman la OCD, México es considerado el país más corrupto. Este primerísimo y nada honroso primer lugar ha sido producto de generaciones de políticos sinvergüenzas y de una cultura autoritaria que viene desde la época de la colonia. De una sociedad como la nuestra acostumbrada al autoritarismo y a la vejación de las clases sociales más desprotegidas y la ignorancia histórica que padece nuestra nación. Padecemos una élite que se ha preocupado por extender sus riquezas sin intenciones de proteger a la sociedad; buscando siempre el interés personal en contra del interés colectivo. Así es como, desde la época colonial, nuestro país durante muchas generaciones ha sido víctima de esta oligarquía; dicen que solo basta con recordar la fusión cultural de un español mentiroso y un indio flojo. Semejante fusión explica en gran medida nuestro comportamiento social, ya que los españoles que llegaron a estas tierras no eran una casta preparada, sino al contrario, en España se abrieron las cárceles de gentes que eran la resaca de la sociedad española, el indio sumiso, vejado e ignorante fue abusado por ese tipo de personas. Esa es nuestra composición social, de allí que la sociedad sea tan “aguantadora” ante todo tipo de “tropelías” y no tengamos la suficiente energía y actitud para cambiar el estado de cosas. La corrupción es una fuerza presente en la naturaleza humana, que busca siempre ganar transitando por el camino más fácil, de menor esfuerzo y más bajo costo. Nace del mismo

impulso básico por sobrevivir, pero distorsionado por la ambición desmedida de poder y dinero, hasta convertirse en Megalomanía. Tiene su raíz en el miedo, en la incertidumbre sobre lo que pueda ser el futuro y la necesidad de buscar seguridad a través del control del medio en que nos desenvolvemos, llevado al extremo del beneficio individual sobre el común, con un enfoque egoísta. La corrupción ha llegado hasta el punto de volverse, definitivamente, parte del sistema y desarrollar resistencia a cambios que pudieran limitarla efectivamente, degenerando en una guerra sucia contra el pueblo para asegurar salir impune, siendo esta “impunidad” el distintivo y agravante en México.

Frases como "el que no tranza no avanza", "Dios, no te pido que me des sino que me pongas donde hay, yo solito agarro" y otras similares son iconos que reflejan cuan arraigada y aceptada es la cultura de la corrupción en México.

Astillas

Ni leyes anticorrupción, ni fiscales especiales, ni simulaciones de 3 de 3, podrán erradicar la corrupción en nuestro país, menos en nuestro estado.

*El autor es académico de la Facultad de Ciencias Administrativas de la UABC.

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