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EXÉGESIS
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USO RACIONAL DE LA FUERZA

El uso de la fuerza por parte del Estado debe ser siempre, racionalmente justificado.

Nos preocupa que en ocasiones repetidas, se vea actuar a los cuerpos policíacos antimotines cuando en su lugar deberían actuar los operadores políticos para lograr acuerdos que eviten la confrontación y el desgaste innecesario del sistema que nos rige.

Es cierto que los grupos protestantes han actuado con un lenguaje en el que predomina el insulto en lugar de la propuesta pero, recordemos que es preferible el ejercicio de la libertad de expresión en lugar de un Estado autoritario y coercitivo, también es cierto que por apatía, miedo o conveniencia, los grupos de inconformes han perdido fuerza pero, recordemos un principio de la teoría política que establece que, mientras más violencia emplee el Estado para imponer sus designios, mayor riesgo existe de incrementar una protesta social, que en un momento dado, puede aparecer en toda su plenitud, desplegando fuerza inconmensurable y abrazando el orden y la tranquilidad ciudadana.

Deben tomar nota de este tema, no solo los órganos del Estado sino también los grupos de acción privada que forman parte del sistema y que, por desgracia o ignorancia, prefieren alentar al gobierno para que ejercite la fuerza de que la Ley lo dota, en lugar de impulsar todo instrumento que permita y facilite un acuerdo de entendimiento pacífico.

Es necesario recordar que cuando un gobierno acude reiteradamente al uso de la fuerza pública, pierde contacto con la sociedad y se desgasta políticamente, como por ejemplo el día viernes pasado, a mi juicio, el uso de la fuerza pública prevaleció sobre el acuerdo concensado, considerando de antemano que con el grupo Mexicali Resiste, no es posible negociar y que entonces, no queda más que una solución de fuerza. Lo mismo sucede cuando los diputados y los funcionarios públicos que deben representar a la sociedad dejan de tener legitimidad en sus propuestas y en sus gestiones, y se ven forzados a acudir a la transacción oscura que da origen a la sospecha y a la presunción, equívoca o no, de que se está actuando al margen del derecho y del interés social.

Cuando hay dudas, el mejor camino es el de la apertura y el de la transparencia sin límites, que eliminan la desconfianza hacia el gobernante, y es que éste pueblo nuestro, ha sido víctima de gobernantes explotadores, mentirosos y corruptos, que ya le es difícil confiar en los políticos.

Con todo respeto va una recomendación para el Gobierno del Estado, no usar la fuerza pública, y la violencia que esto conlleva, sino es estrictamente necesario y no existe otra alternativa, para evitar un posible enfrentamiento de consecuencias inimaginables. Al grupo Mexicali Resiste le recomendamos también, precaución en el manejo de los ciudadanos inconformes o la presencia de agitadores políticos que trabajan a favor de determinados partidos con un interés partidista que va más allá de lo social, para evitar se rebasen los límites de la serenidad y buena voluntad en la búsqueda de solución a los problemas sociales que venimos padeciendo.

* El autor es catedrático de la UABC.

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