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DIÁLOGO EMPRESARIAL
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Desarrollando el talento

Inicio con dos verdades: la primera es que todos conocemos a personas talentosas, en tanto la segunda consiste en que para una mejor calidad de vida las personas desean más ingresos. Sin embargo, en ambas se requiere involucrar tiempo para ellas mismas, la familia y amigos; esto, en otras palabras, implica productividad y también diversos elementos habituales en los individuos altamente productivos.

Muchas veces pensamos que la motivación de un trabajo es monetaria, sin embargo, hay estudios y datos demostrando que la motivación es interna y proviene de trabajar por una meta. Cuando las personas hacen lo que les gusta, trabajan con pasión y existe un sentido de importancia del trabajo que realizan: esto incide en la empresa y ciertamente si los colaboradores queremos lo que hacemos somos más productivos.

La productividad reconoce que aumenta si contamos con las personas adecuadas en los puestos adecuados, aunque una persona puede ser excelente profesional pero está en el área equivocada, lo que ocasionaría menor productividad. En ambos casos, es importante reforzar a los colaboradores con actualizaciones y capacitaciones conforme a sus áreas y puestos de trabajo.

¿Qué influye en la productividad? Los equipos de trabajo. Es importante que las personas nos sintamos parte de un equipo en el que colaboramos; eso hace que intercambiemos experiencias y el poder socializar conocimientos e ideas. En los equipos de trabajo también son importantes el liderazgo y la comunicación, ya que el liderazgo positivo genera una mayor productividad de los grupos.

Otros factores que influyen en productividad son la educación, la cultura, el clima laboral y las condiciones de trabajo. Además, la identificación del colaborador con los valores, normas y comportamientos de la organización incide en el clima laboral; por eso un ambiente agradable, cómodo y de buenas relaciones interpersonales hace sentir valoradas a las personas y esto ayuda a su productividad, en otras palabras, los que se sienten bien, trabajan mejor.

El talento, evidentemente va de la mano de la productividad. Pero no se le puede obligar a nadie a aplicar y/o desarrollar su talento; en todo caso se les puede motivar e incentivar mediante prácticas de liderazgo y coaching, por ejemplo. No son tareas fáciles porque el poder de decisión de las personas será más determinante que cualquier método que se utilice para que aflore el talento.

A que van estos comentarios. A que si bien hay normas, políticas y reglas para facilitar el cumplimiento de horarios de trabajo, fechas de entrega, ejecución de actividades incluyendo tiempos y movimientos, estándares e indicadores de desempeño o productividad, así como metas y objetivos, siempre deberemos impulsar hábitos que impacten el desempeño en lo que realmente es importante… esto traerá resultados extraordinarios en cada aspecto de la vida.

Quiero terminar recordando a los lectores que se acerca el 4to. Foro de Productividad y Desarrollo de Talento, en el que expositores como Denise Dresser con el tema “Maleducados, educación fallida y modernización pendiente“ nos ayudarán a identificar, captar, desarrollar y retener en las empresas, gobierno y organizaciones, a las personas con talento: la cita será el miércoles 20 de septiembre.

* El autor es presidente de Index Mexicali y Director de Recursos Humanos

para Latinoamérica en Newell Brands.

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